La Niña de los Fósforos

Resumen

Publicado: 15/03/2012

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La Niña de los Fósforos

 

Había una vez una niña que vendía fósforos, la pobre niña era huérfana y también había perdido a su abuelita a la que extrañaba inmensamente. Llegó el último día del año, hacía mucho frío y de pronto empezó a nevar tanto que la nieve empezó a cubrir todo con su blanco manto.

 

La pequeña niña tenía que trabajar para poder vivir y ese día al atravesar la calle tropezó y perdió en la nieve uno de sus zapatos, como no podía regresar para recogerlo, siguió caminando con un pie descalzo y más adelante un niño muy grosero le quitó su otro zapato por lo que la niña quedó completamente descalza y al poco tiempo, sus pies desnudos se convirtieron en témpanos impidiéndole seguir caminando.


La niñita se refugió en el espacio que había entre dos casas, se acurrucó en un huequito y estaba muy triste por todo lo que le había pasado. De pronto al voltear la mirada al cielo observó el paso de una estrella fugaz, lo que le recordó algo que le había dicho su abuelita, que cuando una estrella caía del cielo, un alma subía a cambio.

 

Como tenía mucho frío pensó –Tal vez si enciendo un fósforo puedo calentarme con la lumbre.- y así lo hizo, la luz era tan brillante que la niña quedó deslumbrada, tanto que vio una enorme estufa que emitía un calor delicioso, la niña se acercó para calentarse las manos y se sintió muy contenta porque pensó -ahora si se me va a quitar el frío.- pero oh sorpresa cuando la niña acercó sus pies para calentarse, el fósforo se apagó.

 

La pequeña niña decidió prender otro fósforo y esta vez lo que observó fue el interior de una casa, muy adornada, con su arbolito de navidad y una mesa puesta para varias personas, con una deliciosa cena, había un pavo tan grande que alcanzaría para un ejército, también había una cantidad infinita de postres y dulces. La niña se acercó a la mesa y justo cuando iba a tomar una rebanada del pavo, se volvió a apagar el fósforo; la niña muy triste se quedó sin comer. 

 

Conforme iba avanzando la noche el frío era más intenso, así que la niña decidió prender otro fósforo y esta vez observó a su abuelita sentada en su mecedora y tejiendo; como la niña no quería que la imagen de su abuelita desapareciera, encendió un fósforo tras otro para estar cerca de su abuelita el mayor tiempo posible. Cuando los fósforos estaban a punto de terminarse, la pequeña niña le dijo a su abuelita –llévame contigo, se ve que el lugar donde estás es el más feliz del mundo y quiero estar contigo siempre.

 

La niña encendió todos sus fósforos y depositó todos sus deseos en ellos, hasta que se cumplió lo que deseaba. Nadie supo de las cosas tan maravillosas que vio la niña ni de lo feliz que fue, pero ahí estaba dormida para siempre con una caja de fósforos en su manita.

 

Adaptación del cuento “La Vendedora de Fósforos” de Hans Christian Andersen